He sido infiel y me siento fatal.

Que el hombre sea fiel o no por naturaleza, o que la especie humana no es monógama por naturaleza, es un asunto que es mejor dejar a filósofos y pensadores, porque no existe una respuesta clara ni válida para los miles de millones de personas que habitan el planeta. ytredf

Pero si estás leyendo esto, y has llegado hasta aquí, es posible que te sientas fatal y con un cargo de conciencia semejante a una mochila de 100 kg.

El lado positivo es que, si es así, eres una persona con principios, con moral, con conciencia, y aunque no te conozca, es probable que hasta seas buena persona.

Has cometido un error y te arrepientes. Aprende.

Todos cometemos errores y no todos aprenden de ellos. Si te sientes culpable y lo estás pasando mal por esto, toma nota.

Toma nota y corrígete. Aprende y no te culpes más de lo necesario. No eres perfecto/a. Has sentido una atracción sexual por alguien más y te has dejado llevar. Has querido probar y disfrutar. Mal hecho pero hecho está.

Digo mal hecho por que te sientes mal, ojo, el que no se arrepienta que deje de leer. Cada uno decide y hace lo que quiere, no faltaba más.

Si tienes una relación con otra persona y entre vosotros está claro que no se debe ser infiel, entonces has hecho mal. ¿Porqué? Porque si tu pareja lo supiera sufriría. Y hacer sufrir a otros esta mal. Sientes que le has traicionado y te has traicionado a ti mismo/a.

No estás a gusto ni sentado, ni de pie, ni en la ducha ni en el coche. Quizá sólo cuando duermes. Son las mismas sensaciones que cualquiera tiene cuando la conciencia le persigue, no tienen porque ser sensaciones exclusivas de una infidelidad. La cuestión es que la llama te quema y te sientes sucio/a.

Anhelas que pasen los días porque sabes que el fuego va muriendo y tras cada amanecer, el sentimiento de culpa va perdiendo terreno. Empiezas a verlo cada vez más lejos por el retrovisor. Y es que la conciencia, a veces, se queda sin gasolina.

Por eso el tiempo lo cura todo o casi todo. Deja la perfección para las matemáticas y no te castigues más. Respira hondo y perdónate, toma nota y aprende. No lo vuelvas a hacer. Escribe 100 veces “no lo volveré a hacer” y sal a la calle a dar un paseo. Vuélvete a mirar al espejo y sin odiarte, dile que no eres perfecto y que has aprendido la lección.

¿Y si aún así no puedo quitármelo de la cabeza y siento que estoy enloqueciendo? Entonces cuéntaselo y te curarás. A veces es mejor estar sólo pero con la conciencia tranquila y con una lección en el bolsillo.

Porque has hecho mal y lo sabes, y no todo el mundo vale para esconder secretos bajo la alfombra y olvidarlo a golpe de unos cuantos amaneceres.

En cualquiera de los casos, no te preocupes, te curarás.

Psicología Las Rozas

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